Cuando Florencia Mansilla cruzó la meta de los 21K Yerba Buena, hizo algo que ya se volvió parte de todas sus carreras. Sacó el teléfono, respiró profundo todavía agitada por el esfuerzo y empezó a grabar. Del otro lado de la cámara aparecía ella misma sonriendo, emocionada y tratando de explicar una felicidad que, según dice, todavía le cuesta poner en palabras. Porque detrás de esos kilómetros no solamente había una carrera. Había meses enteros de cambios, inseguridades, disciplina y una pelea silenciosa contra sus propios límites.

“Quiero mostrar que una enfermedad no te limita, sino que te puede potenciar”, contó después de completar una de las competencias más importantes que vivió desde que empezó a correr.

Florencia arrancó en septiembre de 2025, en un momento donde sentía que necesitaba reencontrarse consigo misma. Su trabajo como contadora la obligaba a pasar demasiadas horas sentada frente a una computadora y el desgaste físico y mental empezaba a sentirse cada vez más fuerte. Pero además estaba atravesando otro desafío importante: convivir con la celiaquía y aprender a entender un cuerpo que muchas veces no respondía como ella quería. “Todavía estaba acomodándome con mi enfermedad y eso me llevó a querer buscar un bienestar integral”, recordó. No era solamente una cuestión estética o deportiva. “Quería sentirme mejor física y emocionalmente”, agregó.

Por eso decidió empezar acompañada y se sumó a la escuela de atletismo Los Salvajes, dirigida por Luis Cuellar. Ahí encontró algo que no esperaba. “Me sentí muy contenida desde el primer día”, contó. Apenas un mes después llegó su primera carrera de cinco kilómetros. Tenía un único objetivo: hacerlo en menos de 30 minutos. Lo consiguió. Y además terminó haciendo podio. “Ese día sentí una felicidad enorme. Era como decir: sí puedo”.

LLEGADA. Florencia Mansilla realizó un tiempo de 52 minutos en los 10k de Yerba Buena. Foto de Osvaldo Ripoll/LA GACETA.

Pero quizás el cambio más grande vino después. Florencia comenzó a compartir en redes sociales cada parte de ese proceso. Los entrenamientos, las carreras, las dudas, la alimentación y también los momentos difíciles. “Quería demostrarme a mí misma y a los demás que aunque tenga una enfermedad autoinmune puedo hacer muchísimas cosas”, explicó. Casi sin darse cuenta, sus videos empezaron a conectar con personas que atravesaban situaciones similares.

Hoy, una de las imágenes más repetidas en sus redes es la de ella corriendo mientras sostiene el teléfono con una mano. Lo hace incluso cuando el cansancio aparece y las piernas empiezan a aflojar. “Saco el celular cuando siento que ya no doy más para recordarme que sí puedo”, explicó. Para muchos puede parecer solamente contenido. Para ella es algo mucho más profundo. “Es como dejar registrado ese momento donde la cabeza te dice que pares, pero vos seguís”.

En cada carrera lleva el teléfono guardado en una riñonera que compró específicamente para grabar mientras corre. Mientras otros runners buscan agua en los puestos de hidratación, ella filma. Graba a sus amigos, registra las largadas y se emociona mostrando las llegadas. “Me encanta porque siento que transmito la felicidad que genera correr”, aseguró.

Foto de Osvaldo Ripoll/LA GACETA.

“La disciplina siempre le gana a la motivación”

Detrás de cada publicación también existe una rutina muy exigente. Florencia combina running, gimnasio y controles estrictos de alimentación para poder convivir con la celiaquía sin descuidar su salud. “Muchas veces lo más difícil es encontrar alimentos que mi cuerpo pueda tolerar bien”, explicó. Por eso trabaja constantemente junto a profesionales que la ayudan a sostener el equilibrio entre entrenamiento y nutrición.

Sin embargo, reconoce que no siempre todo sale bien. “Lo que más me cuesta mostrar son los días malos”, confesó. Esos entrenamientos donde el cuerpo no responde, donde la energía no alcanza o donde las emociones pesan demasiado. “A veces uno siente que tiene que mostrar siempre la mejor versión y no es así”.

Pero incluso en esos momentos intenta dejar un mensaje. “La disciplina siempre le gana a la motivación”, repite constantemente. Porque sabe que hay días donde las ganas no aparecen y aun así decide salir a entrenar.

Después de terminar los 21K Yerba Buena, Florencia sintió que había conseguido algo mucho más importante que un tiempo personal. “Muchas personas me escriben diciéndome que empezaron a correr o a cuidarse después de ver mis videos”, cerró emocionada.